Cuando se les plantea la necesidad de reducir la jornada laboral de 8 a 6 horas, escriben: "¿populismo de 6 horas? Bueno, entonces que no se prohiba el pruri-empleo y no haya limites de hora semanal" Es decir, estarían de acuerdo con una reducción de la jornada sólo si se les permite tener la "libertad" de trabajarle más horas a los capitalistas ¿Es posible entender semejante pensamiento borreguil? Otro escribió: "...y también se le pagará al empleado por trabajar sólo 6 hrs. Y como no le será suficiente tendrá 2 trabajos (12hrs)" Este último asume que la propuesta viene acompañada de una rebaja del sueldo. Le es inconcebible porque piensa que, de no ser así, sería una injusticia para el capitalista.
Los esclavos asalariados, sobretodo los del sector de clase media, toman posición en favor del empleador básicamente por tres razones: Primero, se rehúsan a apoyar cualquier proyecto de ley que huela a chavismo; segundo, así los adoctrinan en la Universidad, allí les enseñan a ver la economía y la relación laboral desde la perspectiva del capitalista y de esa manera son formados para salir al mercado laboral a competir; y tercero, ellos sueñan con ser algún día dueños de empresas y empleadores. Bajo esa dinámica terminan aceptando el orden establecido, justificando su condición de asalariados y admirando a los "gurús" de la materia. Defienden los intereses de los empresarios porque ven en ello la posibilidad de ganar dinero, es por eso que no se ponen del lado de los trabajadores, a pesar de que ellos también los son, y aquél que se atreva a rebelarse ante ese orden lo tildan de ignorante y resentido.
Se trata de la eterna admiración por la burguesía. El peor esclavo es aquél que siente admiración por su amo. El asalariado que crea que la ley del trabajo es justa y va acorde con los intereses de los trabajadores sólo porque el que la aprobó era "magister" en esa materia, es un ingenuo. La burguesía sólo atiende intereses de la clase empresarial y Rafael Caldera era un representante de los empresarios. En la ley del trabajo están plasmados las condiciones que determinan la relación laboral, allí se especifican los deberes y derechos tanto del empleador como del empleado. Por lo tanto, es el instrumento legal más importante con el que cuenta el trabajador para poder defenderse del patrón capitalista.
No es necesario ser socialista para caer en cuenta que si fuese por los capitalistas la jornada laboral no sería de ocho horas, sino de doce. En el siglo XIX, se trabajaba entre 14 y 18 horas y la luchas sociales en reclamo de una jornada de 8 horas fueron duras y cobraron vidas. Anarquistas bajo la consigna: "ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa" dieron su vida para que el esclavo asalariado moderno pudiera "gozar" de un horario de 8 horas.
La manera como la prensa del siglo XIX reseñaba las huelgas y manifestaciones no dista de los actuales argumentos pro-capitalistas:
El New York Times decía: "Las huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad de nuestra nación, pero no lograrán su objetivo"
Otras fuentes decían: "Es indignante e irrespetuoso, delirio de lunáticos poco patriotas, es lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo" Fuente: acá.
¿Se destruyó el capitalismo con la reducción de la jornada laboral? No. Sin embargo, hoy, al igual que en el siglo XIX, los capitalistas harán lo posible por detener cualquier reforma a la Ley del Trabajo y mucho menos permitirán que se promulgue una nueva porque más adelante les será muy dificil revertirla. Para lograr su objetivo, ahora cuentan con el apoyo de un ejército de asalariados pro-capitalistas.
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